Ed. Alrevés  
  EUROPA  
  de David Llorente  
  En Europa (Ed, Alrevés), la última novela del novelista noir más alejado de las americanadas literarias y del mainstream de la novela negra castiza (y aun así Premio Hammett, Premio Silverio Cañada, y Premio Valencia Negra) de nuestro panorama narrativo actual, David Llorente (Madrid, 1973), todo comienza con una cita de la novelista polaca realista y lírico-inquietante Margarita Tulli…

O, como si fuera lo mismo, todo comienza en el futuro con un hombre que tira un cuerpo en un pozo mientras recuerda una partida de ajedrez (una partida entre el camarero de un bar y un cliente muy asiduo que, claro, acaba con jaque mate).

Pronto averiguamos que la víctima se llamaba Armando Carbonero y era un camarero con ínfulas de poeta. Y que la historia la cuenta a su vez un cliente asiduo del bar en el que trabaja ese camarero, el cual se ha hecho amigo suyo para espiarle; sí, un técnico de sonido con historia traumática de familia sin padre al fondo, con insomnio, miedo a las habitaciones cerradas y un carácter obsesivo, depresivo y psicopático.

Este tipo nos adentra en los bares con música potente de Madrid (como hiciera en su día José Ángel Mañas en Historias del Kronen), sin ahorrarse ni un ápice de bilis a la hora de hacernos saber que es un monstruo psicológicamente muy preocupante y ebrio de venganza: todo porque tal camarero (Armando Carbonero) tuvo una vez un accidente que acabó con la vida de Claudia, una mujer que era la amante y la obsesión de este espeluznante narrador… ¡Fue un accidente pero él considera que fue un asesinato!

Pronto, en medio de ese hiperrealismo criminal distópico que es santo y seña del autor desde su novela Madrid; frontera, averiguamos igualmente que el narrador está enganchado a la terapia de Vicenta, su psicóloga, aunque la desdeñe en cuanto ésta le asoma la realidad: “¿Está seguro de que fue un accidente?”.

Y pronto averiguamos también porque ellos dos, antes del crimen, eran el camarero y el cliente, y serían el asesino y una de las víctimas, en esta novela de vanguardia que es un experimento sobre el tiempo; esta novela cyberpunk muy psicológica y negra en la que el misterio no radica en saber quién es el asesino, sino en entender por qué mata.

Y sobre todo pronto averiguamos que, de fondo (en esta novela a lo Ray Loriga en Tokio ya no nos quiere cruzado con Neuroromante de William Gibson que habla del presente desde el futuro; esta novela que arrastra al lector mediante el hipnótico fluir de la conciencia del narrador, pero que es inclasificable por genéricamente híbrida –de hecho además de novela negra y novela psicológica sobre todo es también, en lo que tiene de alegoría política, una crítica al antiecologismo, al nacionalismo y al machismo sexual que lleva a aberraciones como la de las “manadas”-), están Madrid (con un hongo perpetuo de polución en el cielo, con lluvia que huele a cloro, con los pájaros que se caen del cielo y se revientan contra el pavimento, con la gente sintiendo como la niebla les mastica poco a poco los pulmones mientras les intimidan los crímenes de dos asesinos seriales ya famosos en la ciudad), y la tumba de Claudia en el Cementerio de Carabanchel…

Tan epatante como la trama (con torturas ejecutadas con demorado sadismo, con sexo explícito –al parecer los psicópatas follan más que la gente de provecho- y mujeres a las que les pone cachondas que un manco les meta el muñón entre las piernas, con crímenes, con tequila y cocaína, con operación dental a lo vivo, psicólogas infantiles del colegio y una infancia con primos deficientes mentales que chillan o tienen cara de huevo a los que había que besar por orden de mama, con conciertos de música peluda, periodistas adictas a la fama, con grandes malditos del rock que no llegaron a estrella pero sí a dueños de sala de rock, con la noche como metáfora y con asesinos componiendo letras para un grupo de Carabanchel, sí, con seguimientos a la víctima, el pobre camarero, cuando salía de trabajar y sobre todo con el odio del psicópata que acusa a Armando del asesinato de Claudia y por eso se acerca a su vida con odio y curiosidad para ir acabando con todo lo que le importa antes que con él y su novia), en esta novela es epatante el confesionalismo truculento del narrador, su infancia terrorífica con padrastro y hermanastros, sus pensamientos-límite, cuando no directamente psicóticos, y sus conclusiones patológicamente ingeniosas, y su perversidad moral o su heterodoxia moral (según se mire) las cuales suponen toda una gama de matices que van desde lo oscuro hasta lo monstruoso.

El primer punto de giro argumental de esta muy inquietante novela tiene lugar cuando se nos insinúa que el asesino es un prototipo humano experimental.

El segundo punto de giro argumental tiene lugar poco después, cuando el autor nos hace saber que esto es una novela sobre la venganza como insatisfacción salvo la del propio acto de cometer la venganza.

El tercer punto de giro argumental acontece cuando el narrador solicita la ayuda de Dónald, el manco dueño de la sala de rock, en la tarea de torturar a Armando Carbonero y a su novia… “Pensé que nunca me lo ibas a pedir”.

El cuarto punto de giro tiene que ver con como el narrador sustituye su obsesión por Claudia por una obsesión con la hija de ésta. Enma, la cual se convierte al poco en el personaje más fascinante de la novela.

El quinto punto de giro nos deja locos cuando entra en escena la inspectora Consuelo García como para fingir que hay modo alguno de que esto sea solamente una novela negra…

De todos modos no nos centremos en el argumento, porque David Llorente es un narrador al que el poder de la sugerencia argumental le gusta más que la narratividad pura, pues sabe como pocos que, por decirlo con Flaubert, “el secreto de aburrir está en contarlo todo”.

Centrémonos pues en su condición alegórica de distopía ecológica y de denuncia de los males de la sociedad occidental metaforizada con el título Europa, en la prosa entre magnética e hipnótica, en la forma tan creativa de escribir bajo los efectos de la hipermnesia (“cuando el cerebro memoriza todos los detalles que rodean a las situaciones más estresantes”), de la depresión y la psicosis, en la atmósfera de esta novela fantástica cyberpunk, nihilista, social, futurista y psicopática, en su innovadora y heterodoxa ambición, en su concepción de la ficción como síntesis alegórica de la realidad humana en su lado más oscuro y centrémonos también en su agudeza psicológica y política tan perturbadora como potente y magistral.

Sí, centrémonos en que tras lo mucho que prometían sus novelas Kyra, Te quiero porque me das de comer y Ofrezco morir en Praga, y tras el merecido éxito de su celebrada novela Madrid; frontera, ahora esta fábula distópica, gótica, ecologista y noir extrañamente titulada Europa le confirma, a mi juicio, como uno de los más grandes novelistas de nuestra generación.

Europa sale en octubre, pero el editor de Alrevés le dio a eltaquigrafo.com como adelanto, en la Semana Negra de Gijón, un ejemplar de una edición no venal. Y la he leído para ustedes. Y no me la logro quitar de la cabeza por sus sutilezas, su prosa, su ambición literaria y su proeza total.

¡Cómo escribe este cabrón!