BLUES POR MAMÁ  
   
 

Esto no es un disco de jazz free
tan intenso y oscuro
como si la cabeza del saxofonista
hubiera estallado en mil pedazos
y le hubieran transportado definitivamente
a ese mundo austero y crepuscular
con habitaciones pintadas
de blanco angelical
que, como santuarios
o cimas coronadas,
requieren silencio y contemplación.

Esto no es el retrato
naturalista, bronco o cínico
de un desgarro interior.

Esto no es tampoco
uno de esos poemas
cuya métrica y música
parecen compradas
en alguna tienda
de antigüedades mecánicas.

Es más bien
la sublimidad intemporal
y la profundidad emotiva
de quien acaba de enterrar a su madre
con un puñal entre los dientes
y aún tiene húmedos los nervios,
y el nudo de la corbata negra
en carne viva,
y se siente
más provisional
que una gardenia tomando el sol
en una playa
solitaria y ardiente.

Esto es el sótano frío de la orfandad.

Esto es un grito de dolor
que trata de vaciar mi almacén de la angustia…

El refuerzo metafórico
está demasiado asentado en la verdad
como para no desgastarme o concernirte
pero los que leemos y escribimos poesía
nos pulimos unos a otros
igual que guijarros dentro de una bolsa,
y esa extravagante idea de comunidad
ofrece consuelo
o es el envoltorio
del consuelo.

Esto es también, acaso,
la felicidad.