01/06/2020  
  IMAGOSM (Alfonso Larrea)  
  Después de ganar el Premio Celsius en 2019, Luis Artigue vuelve con Café Jazz el Destripador, una de esas historias por las que uno estaría dispuesto a dormir en el calabozo. La edición de Pez de Plata (gramaje, diseño, impresión, tipografía…) va acorde con una novela que parece un rumor de callejón convertido en leyenda negra salpimentada con las ilustraciones de Ángel de la Calle.

SO WHAT O EL TRATO CON EL DIABLO
Miles Davis, el trompetista negro que cambió la música cuatro o cinco veces, que desapareció y reapareció tantas veces como quiso la vida, que sufrió la violencia institucional y social y que mudó la piel desde la explosión caótica hasta la transcendencia silenciosa de las flores nocturnas, tiene un demonio dentro. El demonio de alguien que lo maldijo en otra vida. Porque Miles Davis no es solo Miles Davis.

Como las buenas novelas, Café Jazz el Destripador tiene toda su historia contada en la primera página. En ella, el exorcismo que se anuncia desencadena una sucesión de tiempos, espacios y personajes que se transforman en una acción transgresora. Porque este es el tiempo de las novelas enfrentadas al canon, y este libro (de espíritu cortazariano e ideario pulp con gramo y medio de cliffhanger) tiene tres lecturas posibles: la lineal (página 1 - página 292), la cronológica y la histórica (bifurcada en el París de 1840 a 1868 y en el Nueva York de 1944 a 1958). Cualquier sendero que caminemos nos lleva a las mismas conclusiones: un trabajo de investigación fantástico, una realidad al servicio de la literatura y una narrativa basada en una estructura sugerente, una teoría tentadora y una poética del exceso que funciona como un metrónomo. Artigue construye una nueva visitación de Fausto y de Robert Johnson con el swing de la desesperación y la revolución permanente de la vida del artista como telón de fondo.

FREDDIE ‘FREELOADER’ O LA DOSIS ADECUADA
Miles sigue el camino de papelinas de Charlie Parker por Nueva York como Baudelaire persigue la corrupción de la pureza. Café Jazz el Destripador condensa la entrega total de los genios a su propósito con el lirismo de las comparaciones, la contundencia de los diálogos y los tesoros escondidos en la narración que anticipan, construyen, edifican la fluidez de la lectura, solo frenada por el uso del paréntesis como aclaración divulgativa o para un contenido que puede permanecer en el cauce principal de la historia. Una historia donde el estado alterado de conciencia es una constante. A este respecto, se agradece que la visión del adicto sea de corte realista y nos hagamos una idea de lo que hubiesen sido las noches de pensión con un Bird que recién ha empeñado el saxofón para el siguiente chute; así también las sesiones con el reverendo James (esa bestia conocedora de todos los lenguajes sagrados a ambos lados del Mississippi) se convierten en un derroche de debilidad humana por el conocimiento, por saber el porqué de las cosas, su íntima esencia, antes de acometer la salvación de Miles.

La droga aparece casi siempre como atajo hacia la verdadera realidad más allá de la opresión de los individuos (si bien la heroína no tiene fines recreativos, sino de resistencia ante lo cotidiano tras el efecto de otras sustancias). La jeringuilla inyecta los brazos de los músicos y los instrumentos rocían al público de un talento incontrolable dentro del cuerpo. Y así, Baudelaire está atrapado en la absenta, Parker en el caballo y Miles en el bebop.

BLUE IN GREEN O VIVENT LES POÈTES
Más allá del locumí y la espiritualidad, del poderosísimo atractivo de los antihéroes y de las sustancias, la novela de Luis Artigue es un paso más en una obra que tiene un significado colectivo. El amor es la salvación del mundo, y este libro sobre el mal, sobre la tortura que supone saber que llevas algo dentro y tienes que sacarlo, es una piedra más en el proyecto literario del autor. Luis Artigue se cayó una noche y lo levantó la música más salvaje del siglo XX, y esta obra es entonces un homenaje y una necesidad artística. Reconocemos la neurosis y el estilizado hedonismo de la crueldad en la trama, la ironía elitista del colmillo retorcido en los personajes y el léxico preciso del poeta con fedora. Es este libro acaso un jardín de lecturas libertinas, reivindicativas e inaudibles; es, además, un canto vidrioso a dos ciudades: el París del símbolo, del Sena empedrado, de los bulevares verdes y grises; y el Nueva York de la segregación, del hervidero musical, de Lorca y Fonollosa. Y de fondo, Anne Rice; Dickens; Lou Reed.

ALL BLUES O LA LITERATURA ARMÓNICA
Más que una banda sonora, este libro lleva implícito un tratado sobre la música y su naturaleza. Los amantes del género reconocerán nombres importantes de músicos y clubes, con algunas sutiles referencias, como el misticismo tan Coltrane de Freddie Jones. Por encima de todo, vemos una esperanza y un aprendizaje continuo a vivir con la pulsión del arte y el sabor peligroso de la experimentación en un contexto racial y económicamente hostil. El jazz es la espiritualidad y el bebop es la nueva religión. Bird es un mesías que se basta a sí mismo para sacrificarse. Miles necesita creer en algo y no es capaz de ver su paralelismo con Gillespie; no se entrega a la advertencia porque significaría destruir su yo creador. Y qué coño, que nadie aprende de experiencia ajena. Entre tanto, tenemos la rememoración del poseído, el juego pendular del tiempo, las concordancias vitales que conectan el dandismo con el fraseo que los incipientes beatniks alaban en los escenarios clandestinos. El deseo, lo prohibido, la marginalidad, la ambición. No importa el siglo o el continente: siempre habrá un Vito LaRocca que haga la propuesta adecuada.

FLAMENCO SKETCHES O EL MAL GENIO
Café Jazz el Destripador es una novela sobre el mal desde una perspectiva ontológica. Por eso mismo, desde el primer momento reconocemos que, en el camino de nuestros héroes, ellos son su propia piedra. La visión teológica que contrapone bien y mal es evidente, pero ¿qué es el ser humano sin la maldad? Predeterminamos que la obra artística esté asociada al bien, pero su proceso creativo y su hacedor quedan relegados a un campo semántico opuesto. Artigue no idealiza esta maldad inherente, sino que aborda el concepto y lo esculpe sin censura: desde la misoginia del Club del Hada Verde hasta la culpabilidad del padre pasando por el asesinato, la prostitución, la crueldad verbal y el egoísmo. Atravesamos el libro de la mano de los demonios azules del jazz, del malditismo de los bohemios parisinos, de los hipsters mitómanos, de la violencia de los iguales contra los distintos; podemos comprender el mal en una novela más que mirándonos a los ojos. Ese es el poder transformador de la literatura. Ese es el testigo que Artigue da a los lectores.

ALTERNATIVE TAKES O TÓCALA OTRA VEZ, LUIS
Esta novela ha nacido en un momento en el que el mundo del libro, como cualquier otro ámbito, ha sido barrido por las circunstancias. De nada sirve gritar en el desierto teorías contrafactuales; tampoco nos compete a nosotros decir hacia dónde debe caminar el sector. Sin embargo, tenemos la oportunidad, todos y todas, de reconstruir un modelo donde novelas como esta, que abren nuevas vías y que enriquecen el panorama literario en español con su calidad, no se pierdan en el fondo turbio de la industria.

Lea Café Jazz el Destripador, un oasis literario en un dosmilveinte desolador.